Utilizarán cable de fibra óptica submarina para detectar sismos en Chile

Por Cristóbal Chávez Bravo

SANTIAGO, 31 ago (Xinhua) — Chile utilizará tecnología de cable de fibra óptica submarina, que bordea la vasta costa de la nación sudamericana, para la detección de sismos con miras a un futuro sistema de alerta sísmica del país, considerado uno de los que tiene mayor sismicidad en el mundo.

El Proyecto de Observación Submarina de Terremotos (POST) estará encabezado por el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile y científicos del centro de investigación francés Géoazur, mediante el empleo del cable de fibra óptica submarina “Prat” de la compañía de telecomunicaciones Gtd.

La investigadora a cargo, Diane Rivet, señaló a Xinhua que el cable de fibra óptica se usa para transmitir informaciones a través de cursos luminosos, por lo que debido a sus características algunas de sus fibras pueden ser utilizadas para otros proyectos.

La experta precisó que los objetivos del POST son “detectar señales de muy baja amplitud, muy débiles, que no podemos detectar con los sismómetros que están en el continente”.

“El segundo es estimar cuánto tiempo podemos ganar en detectar sismos submarinos. Como tenemos sensores mucho más cerca de los terremotos, en el mar, podemos estimar o detectar el sismo mucho más pronto que los sensores que están en el continente”, agregó Rivet.

Por su parte, el también investigador del proyecto, Jean-Paul Ampuero, explicó a Xinhua que “los cables submarinos están posados en el fondo del mar, están acoplados a la tierra. Cada vez que hay algún movimiento del fondo marino, se va a deformar el cable y eso vamos a utilizarlo nosotros (los sismólogos) como señal”.

“Cada vez que una onda sísmica llegue al cable, lo va a deformar un poco y gracias al interrogador, que es un aparato que nosotros tenemos a un extremo del cable, en el extremo que está en la tierra, podemos interrogar cada metro del cable a lo largo de más de 100 kilómetros”, detalló.

Entonces, continúo Ampuero, podrán convertir un cable submarino de fibra óptica en una red de 50.000 sensores sismológicos.

“Esto nos permite detectar el sismo lo más cerca posible de su epicentro, que en el caso de los sismos más grandes que ocurren en Chile, son epicentros en el mar”, destacó el experto.

Este método aprovecha las pequeñas impurezas de las fibras ópticas que al actuar como reflectores micro, devuelven parte de la luz transmitida por la fibra al transmisor denominado Detección Acústica Distribuida (DAS, siglas en inglés) localizado en un extremo de ella.

Investigadores de la universidad francesa Côte d’Azur realizaron pruebas iniciales en el sur de Francia en 2018, mediante un cable de fibra óptica con el que demostraron que el sistema es muy sensible a sismos.

El director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos, profundizó para Xinhua que en el país sudamericano, como en la mayoría de las zonas de subducción, el problema sísmico ocurre de la costa hacia mar adentro.

“Son los lugares donde uno no tiene mucha cobertura con sensores”, dijo, por lo que todas las estaciones de captación sísmica de Chile están ubicadas en el continente.

“De modo que estamos viendo los procesos de bastante lejos. Esto puede ocurrir a 50 o 100 kilómetros de distancia”, comentó.

Las primeras pruebas se esperan realizar en noviembre de este año en la zona central del país y si todo funciona bien, los científicos proyectan en un futuro cercano 24 estaciones probando los cables de fibra óptica submarino que van de norte a sur de Chile, cuya vasta costa mide 6.435 kilómetros bañada por el océano Pacífico.

Para Barrientos, con la instalación se podría construir un sistema de alerta temprana para el país que capte las ondas sísmicas apenas se generen y crear alertas de temblores con consecuencias por su amplitud.

El principio puede realizarse porque la velocidad de propagación, en el caso de la fibra óptica, es prácticamente poco menor que de la luz, mientras que en el caso de las ondas sísmicas las velocidades “son bastante menores, del orden de seis kilómetros por segundo y menos de 10 kilómetros por segundo en la parte superficial de la corteza de la tierra”.

El entrevistado resaltó que con el proyecto se podría auscultar la Tierra de manera permanente para hacer imágenes al interior de ella, observar las olas, la dinámica de los océanos y la temperatura del mar, además de comprender las fallas tectónicas, entre otros aportes a la oceanografía y al estudio del cambio climático.

Chile es uno de los países más sísmicos del mundo por estar asentado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico.

En 1960 se tuvo el terremoto más intenso con registro de la historia de magnitud 9,5 en la escala de Richter, ocurrido en la sureña ciudad de Valdivia.

En 2010, a su vez, fue azotado por el último movimiento con mayor magnitud (8,8) en la zona que dejó 551 personas fallecidas, debido sobre todo a los tsunamis que embistieron las costas de la zona centro-sur de Chile.

 

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