ALeRCE, el proyecto astronómico chileno que escudriñará el cielo y sus misterios con inteligencia artificial

Por Cristóbal Chávez Bravo

SANTIAGO, 21 ago (Xinhua) — El proyecto astronómico chileno ALeRCE (Automatic Learning for the Rapid Classification of Events) escudriñará los cielos a través del análisis de macrodatos e inteligencia artificial, tras transformarse en uno de los intermediadores del futuro observatorio Vera C. Rubin, un centro en el norte de Chile que posibilitará estudiar en tiempo real y de forma masiva las estrellas y sus misterios.

El observatorio estará ubicado en el Cerro Pachón, en la región septentrional de Coquimbo, a más de 2.600 metros de altura, y se espera que inicie funciones en 2024.

La cámara de este centro tiene 3.000 millones de pixeles y un telescopio, formado por un conjunto de espejos, de ocho metros de diámetro, explicó a Xinhua el investigador del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, Francisco Förster.

El experto detalló que el telescopio permite tener un campo de visión “muy amplio”, del orden de nueve grados cuadrados.

“Para tener una referencia, la Luna tiene medio grado en el cielo”, comparó.

El tamaño de la cámara le permitirá hacer un barrido completo del cielo cada tres días, en promedio, lo que, al mismo tiempo, posibilitará tomar una película del cielo durante los próximos 10 años.

“Debido a este gran volumen de datos que va a producir el observatorio Vera C. Rubin, entre este volumen de datos se van a encontrar todas las cosas que cambian su brillo o su posición en el cielo por noche; se espera que sea del orden de 10 millones de eventos (…) El problema es, entonces, cómo elegir entre esos 10 millones de eventos por noche, cuáles son los más importantes para ir a observar con otros telescopios”, comentó.

Para estas tareas, el observatorio escogió a siete proyectos para operar esta información, siendo el único Latinoamericano ALeRCE en calidad de “bróker” (intermediario).

Alerce es el nombre del árbol nativo chileno que prolifera en el sur del país y que puede crecer hasta 45 metros de altura, encumbrándose hasta los cielos, según la mitología originaria, como el observatorio que se construirá en el otro extremo de la nación austral.

“Queríamos algo que nos diera la identidad más chilena y que al mismo tiempo dijera lo que hacemos en inglés”, comentó Förster, quien también es director de ALeRCE.

“Lo que nosotros vamos a hacer es una especie de intermediario entre este telescopio que barre el cielo y los telescopios de seguimiento y proveer un sistema de alerta temprana, también, que filtra esa información, clasificando y alertando a la comunidad”, indicó.

Para procesar y transportar los datos utilizarán REUNA, la columna vertebral de la red académica en Chile, y nubes virtuales, además de recursos del Laboratorio Nacional de Computación de Alto Rendimiento para hacer procesamiento masivo de los datos ya ingeridos.

Cada vez que el observatorio Vera C. Rubin encuentre algo que cambie en el cielo, emitirá una alerta, complementó a Xinhua uno de los fundadores del proyecto ALeRCE, Guillermo Cabrera.

“Esta alerta son millones por noche y de alguna forma alguien tiene que hacer algo con ellas y ahí es donde entran estos sistemas, que son los ‘brokers'”, indicó el también académico de la Universidad de Concepción.

Explicó que las millones de alertas las tomará ALeRCE, las categorizará, clasificará y caracterizará, lo que “les saca atributos para que después se pueda hacer ciencia de manera más simple con todos estos datos”.

Por esta razón, ALeRCE es un equipo multidisciplinario con distintos focos científicos; Cabrera encabeza la inteligencia artificial, en el que coordina al grupo de “machine learning” (aprendizaje automático).

En esta área trabaja los algoritmos de inteligencia artificial, como los de clasificación, donde caracterizan “cada uno de los objetos que van apareciendo dentro de alguno de los grupos de cosas que ya conocemos” como asteroides o supernovas.

También los algoritmos para buscar objetos raros, pero que ya conocen, y los algoritmos para las anomalías “cosas que no conocemos, y que no sabemos que existen en el universo y que podemos descubrir este tipo de cosas y que pueden tener un impacto super fuerte en cómo entendemos el universo”.

“Imagínate que encontremos algo raro que no conozcamos, que nunca nadie había visto y que nos dé alguna noción de la física detrás del universo”, alentó.

Estos hallazgos serían el “pote de oro”, metaforizó.

“Un proyecto como ALeRCE está desarrollando tecnología de última generación. Estamos analizando datos que nunca antes en la vida se habían generado y en ese sentido es súper importante que estamos desarrollando nuevas técnicas desde Chile, que no existían antes en el mundo, y estas técnicas podrían ser aplicadas en el futuro a otras áreas, no solamente al área de astronomía”, sentenció Cabrera.

 

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