Constituyente en igualdad de género

“Sin estallido no habría paridad”, Marcela Ríos, del PNUD

POR MARGARITA BASTÍAS

(ANSA) – SANTIAGO DE CHILE, 14 MAG – La paridad de género fue una exigencia que nació de la lucha feminista en Chile y que tendrá impacto regional y mundial, dijo a ANSA, Marcela Ríos, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La paridad surgió del movimiento social femenino por cuanto no quedó establecida en el acuerdo político del 15 de noviembre de 2019 cuando las calles ardían por la efervescencia social que estalló el 18 de octubre de ese año y la elite política quedó paralizada.
“El proceso constituyente es producto de la revuelta”, fue “la respuesta de las elites de salir para salir de la crisis mediante un mecanismo constitucional”, apuntó la experta.
“Sin el estallido no tendríamos paridad -afirma convencida-, aunque desde 2018 veníamos observando o habíamos sido testigo de un crecimiento del movimiento feminista”.
Mencionó que “el 8 de marzo de 2019, sólo meses antes del estallido, se había producido la mayor movilización de mujeres en la historia del país, casi dos millones de mujeres en las calles. Se veía un movimiento creciente del feminismo que estaba funcionando en distintos ámbitos en contra del sexismo en la Constitución”.
“Entonces -prosiguió- cuando comienza la discusión de la convención, el feminismo nunca había estado tan presente, rompiéndose la dicotomía de que el feminismo era de izquierda y pasó a ser la corriente principal en los partidos de derecha hacia la izquierda, en el Congreso, las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos en la calle, que no habían estado juntas, estaban todas luchando por la paridad”.
Además, las encuestas respaldaban la movilización en forma contundente por lo que “a las élites masculinas fue una evidencia incontrastable y no pudieron frenarlo”.
Para Marcela Ríos, los escaños reservados y la paridad fueron efecto de la presión social, la sociedad se lo impone a la clase política, ellas conquistaron la paridad, resumió.
En su análisis, una mueva Constitución “marca un antes y un después, y yo te diría que tiene que ver con el mecanismo; hasta ahora, Chile ha sido un país que llegó relativamente tarde a las acciones positivas. Argentina las aprobó en 1991”.
Sin embargo, acotó, “Chile logra dar este salto y es importante que las mujeres compitan por igualdad, lo que importa es que las mujeres estén sentadas en la mesa porque este un órgano que por primera vez se elige de manera democrática y puede sentar un precedente para Chile, la región y para el mundo: que se instale la idea de que la paridad tiene que ser un estándar cuando se discute el futuro de un país”.
“Desde el PNUD también hemos enfatizados la presencia de los pueblos indígenas, que es un número importante (17) y donde los escaños también van a tener paridad, lo que va a ser muy relevante”, completó.
Este 15 y 16 de mayo, 14.900.089 electores habilitados -7.257.671 hombres y 7.642.418 mujeres- deberán elegir a los 155 convencionales que redactarán una nueva Constitución que podrá poner fin a una de los últimos “enclaves autoritarios” de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Pese a ser la mitad de electorado y de la población, las mujeres chilenas han tenido escasa participación a nivel político. En la Cámara Baja, de 155 diputados 35 son mujeres (22,7%) . En el Senado, hay 10 legisladoras de un total de 43 (23,3%). (ANSA).

 

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