El Perú andino lleva a un maestro rural a ganar la primera vuelta

El izquierdista Pedro Castillo competirá contra Keiko Fujimori

ROBERT MUR, BUENOS AIRES. CORRESPONSAL
13/04/2021

Los Andes se rebelan contra Lima. La sorprendente victoria de Pedro Castillo, un maestro y sindicalista rural de extrema izquierda, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del domingo en Perú, ha dejado en evidencia el hartazgo de la población andina, mayoritariamente pobre, de origen indígena e históricamente marginada respecto de la capital peruana.

No está claro qué suerte correrá Castillo en la segunda vuelta del 6 de junio, teniendo en cuenta la atomización y volatilidad del voto en estos comicios. Hace menos de un mes, este maestro rural prácticamente desconocido por la mayoría de los peruanos ocupaba un lugar marginal en las encuestas, pero anoche obtenía casi el 18,2% de los votos, con el 76% escrutado, en un recuento que casi 24 horas después del cierre de las urnas aún no estaba cerrado.

El sindicalista superó la mitad de los votos en las regiones andinas, históricamente más pobres y postergadas

En cualquier caso, el escenario de la segunda vuelta avanza hacia la polarización entre extrema izquierda y extrema derecha, pues con el escrutinio aún abierto los tres candidatos que anoche tenían más probabilidades de competir con Castillo son derechistas. Su contrincante será la populista conservadora Keiko Fujimori, que ocupaba el segundo lugar con el 13,1% de los votos, seguida del economista neoliberal Hernando de Soto (12,3%) y del empresario ultraderechista Rafael López (12,1%).

La disección del voto a Castillo es clarificadora para entender la división entre el postergado mundo andino –el llamado Perú profundo– y la capital, donde, por otra parte, también viven en condiciones de pobreza muchos inmigrantes llegados de los Andes. En regiones andinas y pobres como Huancavelica, Ayacucho o Apurímac, Castillo ha obtenido más de la mitad de los votos, lo que contrasta con su 18,2% a nivel nacional. En su Cajamarca natal logró cerca del 40%.

Castillo propone mantener su sueldo de docente si llega a la presidencia y bajárselo a ministros y diputados

Pero ¿quién es Pedro Castillo?, se preguntaban ayer los limeños. Nacido hace 51 años en la localidad de Chota, en Cajamarca, tiene plaza como maestro de primaria en la aldea cajamarqueña de Puña, aunque sus detractores insisten en recordar que lleva tiempo sin ejercer de profesor y también extienden el rumor de que simpatiza con el brazo político de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, prácticamente extinta y hoy solo relegada a grupos vinculados al narcotráfico. Castillo se hizo ligeramente conocido en el país, de forma efímera, como uno de los líderes de la dura huelga de maestros del 2017.

Durante la campaña aseguró que si llega a la presidencia seguirá cobrando únicamente su sueldo de maestro y prometió bajar el salario a diputados y ministros. No obstante, Castillo encarna a una izquierda rural andina muy tradicional y conservadora en lo que respecta a la moral, que se opone a libertades como el aborto o los matrimonios homosexuales y se contrapone al progresismo urbano, que en estas elecciones representaba la diputada Verónika Mendoza, que anoche figuraba en sexto lugar con el 7,8% de los sufragios.

Castillo se postula por el partido izquierdista Perú Libre, fundado por Vladimir Cerrón, controvertido exgobernador de la región de Junín. Condenado por corrupción, Cerrón concurre como candidato a segundo vicepresidente en el ticket electoral de Castillo, que durante doce años militó en la estructura cajamarqueña de Perú Posible, el partido fundado por el expresidente centroderechista Alejandro Toledo (2001-2006).

A la espera de que finalice el escrutinio y se confirme que Castillo y Fujimori pasen a segunda vuelta, los resultados revelan la atomización del voto en un país sumido en una grave crisis política desde que en el 2016 se destaparon los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a todos los presidentes peruanos contemporáneos anteriores a la asunción en el 2018 de Martín Vizcarra: Pedro Pablo Kuczynski, Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Alan García, que se suicidó en el 2019 antes de ser detenido.

El único presidente vivo anterior es el autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), que cumple condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y también por corrupción, aunque no por el caso Odebrecht. Sin embargo, su hija Keiko sí está procesada por este escándalo, que la llevó año y medio a prisión provisional y sobre la cual pesa una petición fiscal de 30 años de cárcel.

Los peruanos, hartos de la clase política tradicional y de la corrupción, han demostrado no tener claro a quién votar en esta primera vuelta, donde debían escoger entre 18 candidatos con las más variopintas propuestas populistas a izquierda y derecha.

 

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